El hombre, creación de Dios

Génesis 1: 27

“Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” RVR160

Preguntas problematizadoras

  • ¿Cómo creó Dios al hombre?
  • ¿Cómo se pobló la tierra?
  • ¿Cómo afecta esto mi fe?

El hombre, o más bien, el ser humano, ha sido conocido dentro  del teísmo como la máxima creación de Dios; sin embargo, algo que ronda la cabeza de los creyentes, llenándoles de duda e inquietud, es precisamente las dos primeras preguntas que hemos presentado como inicio de este estudio.

La biblia en el libro de Génesis nos relata la manera como fue creado el hombre; sin embargo, a raíz de estos versículos, entre ellos el que hemos escogido como base, se han generado diferentes hipótesis que han marcado la creencia sobre la antropología divina a través de la historia y de las tradiciones bíblicas.

El propósito del presente estudio introductorio, es mostrar las tres tradiciones o hipótesis más populares dentro del teísmo, recordemos entonces, que no es un debate, tampoco es una explicación científica que corrobore o desmienta una tradición sobre otra, sino conocer un poco más este maravilloso mundo del estudio bíblico.

La primera tradición aborda una postura que algunos sectores del judaísmo acepta y enseña, la cual indica que:

  • Adam y Eva, como primeros seres humanos creados por Dios, reciben el mandato de fructificarse (Génesis 1:28), por lo tanto, ellos como primeros padres, lo hacen. Cuando esto sucede, hay un dato que esta tradición cree, y es, que cada parto era duple, es decir, cada parto tenía como resultado un niño y una niña, de esta manera al nacer, ya estaban las parejas formadas, las cuales ayudaron en la multiplicación de las personas; claro está, de haber sucedido esto, solo ocurrió en los embarazos de esta primera pareja.

Algunos podrían pensar que es ilógico que esto sucediera, pero al pensar que Dios, así como creó al hombre y la mujer, tiene la potestad de seguir creando, hace que esta tradición pueda ser válida, o por lo menos, no sea considerada como descabellada e imposible.

La segunda tradición que esbozaremos es un poco parecida a la anterior; es decir, que las primeras parejas fueron entre hermanos de sangre, a diferencia que no contempla que tales hermanos necesariamente nacieran al tiempo en un mismo parto; sin embargo, si considera que así como nació Caín, Abel, Set, pudieron nacer “pepitas, fulanitas y menganitas” las cuales efectivamente fueron las futuras parejas de éstos jóvenes, además de recordar que en  génesis 5: 4, nos dice que Adán tuvo hijos e hijas, dándonos a entender que fueron muchos los descendientes de esta primera pareja, lo cual haría posible que la tierra empezara a multiplicarse, solo sería cuestión de pensarnos una fórmula matemática exponencial y nos daríamos cuenta que el mundo no tardó mucho en tener decenas y centenas de habitantes.

Claramente, esta posición defiende la literalidad del texto bíblico, aludiendo que estas primeras relaciones afectivas y sexuales fueron permitidas porque aún no se había dado la Ley, entonces era común que entre miembros de una familia formaran parejas de vida. Esta posición tiene fundamento si miramos que en génesis 24, Abraham le encomienda al siervo ir a su parentela y escoger entre su propia familia una mujer idónea para su hijo Isaac (Isaac y Rebeca eran primos). Pero con la Ley dada por medio de Moisés, en levítico 18: 6 se prohíbe cualquier acercamiento sexual entre familiares.

Esta posición es muy usada entre los medios evangélicos, enseñando que Dios en el inicio no castigaba los actos incestuosos, sino hasta cuando lo reglamentó para Israel.

Además, explican que cuando Caín mata Abel, según lo describe génesis 4: 16, llega donde estarían algunos de sus hermanos, y allí forma un hogar con una pariente suya.

La tercera tradición, es un poco más exegética, por lo cual, suele no salir de las aulas de estudio bíblico. Esta propone que al leer el texto en hebreo, cuando Dios dice en génesis 1: 27, que creó al hombre, y luego describe varón y hembra, lo hace para referirse que creó al ser humano y luego especifica que fue al hombre y la mujer; por lo tanto, no se plantea una creación manual, sino una creación resultado de la voluntad y deseo de Dios, así como lo hizo con la demás creación.

Entonces, la palabra hombre (אָדָם֙), usada en este texto, haría referencia desde su etimología, al Ser humano, a la raza, a una generación, en otras palabras, cuando dice que creó al hombre, lo hace para referirse que creó a una comunidad conformada por hombres y mujeres.

Esta postura puede parecer muy ajena a lo que suele enseñarse en pulpitos, pero recordemos que en el proceso hermenéutico es necesario tener en cuenta los idiomas de la biblia para su interpretación,

Así mismo, explica que cuando la biblia señala en génesis 2: 6, que creó al hombre del polvo de la tierra, lo hace para mostrar la relación que tiene el hombre con la creación y su dependencia de la misma, y en génesis 2: 23, cuando señala al Adán, menciona que el nuevo individuo sería llamado varona porque del varón fue tomada, haciendo referencia a la relación directa que tienen los seres humanos; por lo tanto, observamos que esta interpretación no toma la biblia literal, sino que reflexiona a partir de ella para lograr  brindar interpretaciones que ayuden a la comprensión del texto bíblico.

Teniendo en cuenta esta tradición, entonces, Dios forma a una comunidad y de esa comunidad toma protagonistas y sobre ellos se escribe la historia; si miramos las genealogías de génesis 5, encontraremos que solo se nombra al primer hijo, aunque luego explique que cada uno engendró a muchos. Así mismo, Dios crea a muchos y el texto pone en evidencia solo al Adán y Eva, como protagonistas. Tengamos en cuenta que Adán viene de la palabra hebrea Adamá (אֲדָמָ֔ה), que significa tierra, generación, ser humano, entonces, Adán, tipificaría a todos los seres humanos que fueron creados por Dios, además de ser el protagonista de la primera historia narrada en la biblia.

Aunque es complicada esta tradición, debido a que los líderes no la comparten por desconocimiento o simplemente porque atenta contra la literalidad de la biblia, es necesario comprender que esta opción resulta liberadora al pensar en ¿cómo se pobló la tierra? Y ¿Quiénes eran las personas a las cuales Caín les temía y aquellas con quienes compartió luego de irse de la presencia de sus padres?

Cualquiera de estas opciones es válida al momento de pensar que ninguna contradice la soberanía de Dios en cuanto al aceptar que fue él quien creó al hombre, ya fuera que lo hiciera de manera manual como la primera y segunda tradición contempla o de una manera verbal como lo plantea la tercera.

Dios es soberano, nos creó y espera que le amemos y adoremos cada día.

@Jabesnahum

Comenta con tu facebook...

Jabes Nahum Parra Muñoz

Teólogo y Comunicador gráfico. | Director general Teología para el Camino |